lunes, 24 de febrero de 2014

Un ataque político a las formas de vida


(Imagen tomada de Google)


Se define “consumo cultural” como un concepto que se puede aplicar a varios conceptos como por ejemplo a lo que se consume y a quienes consumen. Otras definiciones son : momento específico del ciclo que cumplen los bienes, ayuda a entender otras nociones afines: recepción, apropiación, audiciones o usos. García Canclini define “consumo” como el conjunto de procesos socioculturales en que se realizan la apropiación y los usos de los productos.

Los bienes culturales implican una coordinación entre el autor y el público y que el bien no se agota al ser consumido, sino que se siga recreando por un largo tiempo. La noción de consumo se combina con los comportamientos, los hábitos, las preferencias, los usos, los gustos. 

El consumo se entiende como: el lugar de la reproducción de la fuerza de trabajo y de la expansión del capital; el lugar donde las clases y los grupos compiten por la apropiación del producto social; el lugar de la diferencia social y la distinción simbólica entre los grupos; el sistema de integración y comunicación; el escenario de objetivación de los deseos, y el proceso ritual. 

Algunas deficiencias de algunas conceptualizaciones del consumo cultural: crítica a la organización masiva de los productos culturales es limitada; visión reduccionista del consumo, psicologismo moralista, poca consistencia de las teorías y débil consenso conceptual, teorización sobre el consumo fragmentada: vertiente economista y sociocultural. 

Últimamente las artes y la educación están sufriendo más que nunca. ¿Cómo podemos medir el consumo de un libro, una película o una obra de teatro? Podemos calcular los beneficios y los gastos. La cultura no se puede tratar como un alimento que se come. Ese alimento si es consumido, la cultura no se consume, de ser así algún día la cultura “desparecería”.

Muchas noticias nos llegan sobre que España es de entre los países de la Unión Europea con más consumo cultural. Un último estudio basado en la asistencia a espectáculos culturales, la lectura o el visionado de programas de televisión sitúa a España en séptimo lugar. Y nos dice que el 46% de los españoles no lo hacen por faltas de recursos económicos. Porque el consumo depende de la necesidad, pero también el deseo. En nuestro país cada vez es más difícil poder hacer uso, que no es consumir, de la cultura que disponemos, tenemos mucha cultura pero pocos recursos. 


La cultura no se consume, la cultura nos construye